Poesía

La poesía puertorriqueña se ha caracterizado a través de los años por reflejar el sentir del pueblo puertorriqueño. Son la honestidad y la crudeza de sus autores  provoca en el lector una sensación de orgullo patriótico. En el caso de la poesía puertorriqueña moderna los autores se inclinan hacia un enfoque más personal y una visión mas global la cual permite que lectores y poetas de incluso otras nacionalidades se identifiquen con este mismo sentimiento.

La generación del Ochenta es una generación entre dos siglos. Un siglo que liquida viejos órdenes como la caída del Muro de Berlín en 1989, o los videojuegos que se hacen cada vez más populares y comienza a extenderse, de este modo, una industria que en la actualidad genera beneficios superiores a los del cine o la literatura. Una nueva cultura, una nueva forma de aprender, interactuar, pensar o entretenerse. Una generación que conversa en los talleres literarios, las revistas, las fórmulas de búsqueda.

La generación del Noventa ya fronteriza al nuevo siglo-del que ya somos una década-con el aflorar de la internet, la blogosfera, el Performance y los nuevos escenarios de poesía.

En el año 2000 se pensaba en una muerte electrónica de las computadoras, en un rezago del lenguaje binario, en un silencio para las máquinas. No fue así; hubo renacimiento, metamorfosis en los números y los nuevos lenguajes rendidos a los microprocesadores. Nuestra poesía nacional venció cualquier cedazo y mantuvo su evolución constante, su discurso, su estética, su permanencia

La avanzada cibernética conmueve el clima de la escritura; lo virtual impone un nuevo juego de reglas para definir las ideologías y las relaciones entre el significado y significante. La realidad ha dejado de ser dual, extremando la capacidad de la metáfora. Mientras Javier Ávila, Kattia Chico y Noel Luna abordan ya el tema ciudad desde una perspectiva postestructuralista (el retorno, el fiel apego a las formas simbólicas de lo clásico), escritores como Rafah Acevedo y Urayoán Noel sostienen su obra en la interacción del ser en su entorno mediático; utilizan el performance para complementarla propuesta poética. Este interés por elpoemarte/corporeidad/ready-made se materializa en la proliferación de espacios como el Open Mic, terreno favorecido por Yara Liceaga, Guillermo Rebollo Gil y Mara Pastor; aunque es imposible hablar del poetry slam sin detenerse en Gallego: José Raúl González es sin duda uno de los innovadores de esta modalidad. Mediante una prosa honesta, cuidada, sin pretensiones; transluciente de sus referentes (Ángelamaría Dávila, Pedro Pietri), Gallego ha logrado influenciar la cultura underground con dos títulos poesía imprescindible y su participación en el género música urbana.

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